Paraíso encadenado

Era mi paraíso. Perdida, sin ataduras. Pero eran ellos quienes me ataban a la real-idad, y eso me tranquilizaba pero a la vez me inquietaba porque la realidad era una de mis cadenas.

Pálpito

Y se levantó, no le quedaba mucho tiempo. La prisa con la que iba y el portazo que dio hizo captar todas las miradas de la sala. Afuera había mucha gente, ni siquiera sabía lo que hacía, sus movimientos eran puro reflejo guiado por un pálpito. Y allí estaba, figura difusa, bajando por las escaleras,…Continúa leyendo Pálpito

Confesiones

Uno de febrero de dos mil diecisiete. Aún sigo buscando tu cara entre la multitud de este tren que cada mañana para en la estación en la que te bajaste aquella. Entre agobiados uniformados, curiosos estudiantes o atolondrados en chándal. Aún sigo desviando mi ruta para pasar por tu calle, rezando que en ese momento…Continúa leyendo Confesiones