Comentario “Así que pasen cinco años”

Primeramente, hablaré de la impresión que me causó sin saber nada de la obra. Complejo sería una buena forma de definir lo primero que se me pasó por la mente al terminar la obra, tuve que releer algunas partes, como el diálogo con la Mecanógrafa, ya que sentí que me perdía parte de la obra. El simbolismo puede ser, y de hecho lo es, lo que más me gustó, pero comentaba antes, tuve que volver a revisar pequeños detalles o frases para comprender qué podrían significar. Y es que no hay interpretaciones correctas o erróneas, y eso es sin duda lo que más me gusta de esta obra y en general del surrealismo. Quizá por eso, conforme avanzaba leyendo la obra dejé de intentar averiguar cada significado, digamos, oculto y dejarme envolver en las sensaciones que me venían con su lectura.

Por otro lado, cuando intenté verlo desde un punto de vista onírico, para mí, perdió toda su magia, pues le da ciertamente un toque más realista. Ya que, de hecho, en los sueños todo es posible, y dejas de sorprenderte por las cosas que ocurren y pasas a verlo normal. En mi opinión, esa frustración de no encontrarlo lógico es esencial en esta obra y el hecho de tildarlo como onírico le quita toda la magia que envuelve la obra.
Por eso creo que es bueno leerlo dos veces, una para captar sensaciones, sin explicaciones anteriores, y otra para indagar en detalles más específicos y llegar a algún tipo de conclusión –o no-. Porque es, de hecho, lo bonito de la obra, no llegar a ninguna conclusión y dejar que la incertidumbre te cale.

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Así que pasen cinco años
2006
Federico García Lorca
Teatro Surrealista
Cátedra 2006

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